Si lloras por haberte perdido el sol... Las Lágrimas no te permitirán ver las estrellas...

viernes, 25 de diciembre de 2009

Como una muñeca de porcelana...Parte 2...

...
Subí las escaleras de dos en dos, llegué a la habitación de mi madre, pero me paré en la puerta, estaba cerrada, aquello no me daba buena espina, no sabía que hacer, lo más lógico era llamar a la policía, pero aquello solo complicaría mas las cosas... ¿Y si solo eran paranoias mías? ¿Y si mi madre no estaba en casa?... De todas formas, decidí entrar. Llamé a la puerta y esperé un rato, estaba empezando a impacientarme. Abrí la puerta despacio y a pesar de que apenas tenia aliento dije: -¿Mamá? ¿Estas aquí? - La voz me salió mas quebrada de lo que esperaba.
Abrí del todo la puerta y me quedé congelado ante lo que estaban viendo mis ojos que se empezaban a emborronar por las lágrimas, era mi madre, tirada en el suelo. Un charco de sangre la rodeaba y lo peor era que la expresión de su cara era de alegría. Me lancé encima de ella gritando -¡Mamá! ¡Mamá! ¡vamos despiértate! por favor...- Sabía que no iba a despertar, pero yo no quería dejarla allí, fui a levantarme para buscar ayuda cuando me cogió por el brazo, acto seguido la miré, ella intentaba hablar y con una voz tenue y crispada conseguí escuchar:
-Edgar se fuerte, sé que lo eres, tienes que aguantar, ahora continuas sin mí, mi hora está aquí y lo sabes, pero necesito que me prometas que vas a coger todas tus cosas y te irás de aquí, lejos, tienes que huir, confío en que puedas hacerlo. Confío en ti. -No veía nada por las lágrimas que llenaban mi rostro y grité con todas mis fuerzas como si ayudara de algo. -¡NO! ¡Mamá no puedes hacerme esto! ¡Lucha! Lucha por vivir... ¡Se que puedes! Busca fuerzas.. Se que puedes..-Mi voz fue apagándose más y más hasta que noté como ella cayó presa del dolor y de la muerte. No pude evitar gritar de dolor.. Pero le hice caso, fui corriendo a mi habitación e hice la maleta. No podía creer aquello, ¿porqué a mi?, nunca había tenido paz ¿qué había echo mal? ¡¿QUE!?. Me pasaban mil cosas por la cabeza en ése momento. Acabé de llenar la maleta y salí despedido por la puerta, cuando estaba casi ya fuera del jardín se me pasó por la cabeza que no podía dejar que en presa de los años olvidara a mi madre, necesitaba un recuerdo. Volví a entrar y cogí el objeto más preciado de mi madre, una muñeca de porcelana, que guardaba intacta de cuando ella era pequeña. La eché en mi bolsillo y volví a salir.
No sabía a dónde ir, no sabía a quién acudir y lo peor es que... No sabía quién le había echo eso a mi madre.
Caminaba sin rumbo y sin la vista, puesto que mis ojos estaban llenos de lágrimas, no conseguía qitármelas de la cara. Estaba sumergido en mi mundo cuando, como si no tuviese ya suficiente me topé con John y su panda. -¿A dónde vas con tanta prisa imbécil?- Su voz sonaba más grave que nunca...
-Déjame pasar John tengo prisa- Conseguí decir mientras levantaba la vista, vi cómo Vanesa me miraba con cara de preocupación, algo raro en ella.
-Cuando me digas a dónde vas con todo eso y la prisa que llevas. ¿Sabes que ahora hay clase?- Lo dijo en tono de burla e ironía. Yo estaba soportando todo aquello para que me dejara sin más pero él siguió. -¿¡No me piensas contestar!?- en ese momento estiró su mano hacia mi bolsillo y cogió la muñeca de porcelana de mi madre..
DEVUELVEMELA!- Grité furioso, eso ya era pasarse de la raya...
-¡Oh valla! ¡pero si tiene voz!.. ¿Que pasa, ahora también juegas con muñecas? ¿Sucede algo si la rompo? ¿Llorarás?- Se echó a reír, pero su risa fue cortada por una voz femenina que provenía de detrás suyo.
-John déjale, tiene mala cara, no es un buen día para él. Vámonos- Era Vanesa, su tono era tranquilizador, y en ése momento me entró un escalofrío, ¿estaba ella defendiéndome a mí?. Pero John no le hizo mucho caso y continuó. -Puede que la rompa, puede que no... ¿Llevas dinero Edgar? quizá podamos llegar a un acuerdo...- En ese instante Vanesa agarró la muñeca de las manos fuertes de John y me la lanzó, la cogí en un acto reflejo. John puso cara de pocos amigos y miró a Vanesa desafiante. -¿¡Porqué has echo eso pequeña Zorra!?- John le levantó la mano y Vanesa le agarró.
-Ni se te ocurra tocarme ni volver a insultarme, el chico lo está pasando mal. NOS VAMOS.- Lo dijo en un tono que mezclaba furia y dolor.
Bajé la cabeza temiéndome lo peor, pero cuando vi que nadie contestaba la volví a alzar, observé que se habían ido y continué caminando...
¿tendrá todo esto algo que ver con la conversación que tuvo mi madre esa misma mañana? ¿era con mi padre con quien hablaba?. Esas palabras me taladraban la cabeza una y otra vez... <<¿Qué pasará con el niño?¡No puedes hacerle esto!>>- ¿hacerme el que? ¿Era mi padre el que la había matado? eran demasiadas preguntas y ninguna respuesta... En ese momento mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz a mis espaldas...
EDGAR!- La voz de mi padre...

.. continuará ..

1 comentario:

  1. molaaaa ^^
    aunque una pena lo de su madre...
    ¿para cuando el siguiente? sq me encantaa :D
    salu2 =)

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