Si lloras por haberte perdido el sol... Las Lágrimas no te permitirán ver las estrellas...

domingo, 27 de diciembre de 2009

HoRas libres...




Vivimos para pensar y pensamos en vivir.. No aprovechamos la vida ni su fugacidad, la miramos pasar y la vivimos sin mas.. Para aquellos que qieren djarla les dire qe no es la mejor forma de afrontarla y para los qe la tienen qe dejar les dire qe no la an podido aprovechar.. el viaje sera largo y muy corto su final.. esperamos una segunda vida, pero nunca hay segunda oportunidad.. aprovecha la vida y aprovecha qe la tienes, no la dejes, aferrate a ella y no la sueltes.. En cambio, si no puedes agarrarla solo dire, Suerte..


BY: Sther...

sábado, 26 de diciembre de 2009

Como una muñeca de porcelana...Parte 3...

-¡¡EDGAR!!-Mi padre continuó insistiendo al ver que no reaccionaba, pero no sabía si echarme a correr o ir hacia él. Giré la cabeza y le ví, de pie, inmóvil.
-¿Papa?-Intenté que mi voz no sonara demasiado asustada o sorprendida para que no me delatara en caso que fuera él el que... bueno... Pero me salió demasiado .. Turbia...
Mi padre se fue aproximando y yo no supe reaccionar, me enseñó un cuchillo con sangre y lo guardó en su bolsillo, cuando qise darme cuenta, era demasiado tarde, estaba a mi lado susurrandome al oído.-No hagas nada raro enano. Nos vamos a casa tu y yo, vamos con tu madre...
El cuerpo se me paralizó en ese momento, notaba como mi sangre se volvía fría y cómo le costaba fluir con normalidad al recordar la imagen de mi madre en el suelo con el charco de sangre rodeándole, en ese momento me vino una oleada de ira y me vino un bómito de palabras que no pude parar. -¡TU HAS SIDO EL QUE LA A ASESINADO!- Me miró fijamente y noté como miles de ojos se me clavavan en la espalda. Los vecinos observaban el espectáculo que estabamos formando. Me sentí seguro porque había gente de testigo en caso de lo peor.
Mi padre se echo a reír y dijo en voz que solo yo pude oír - Enano engreído... - Y en voz mas alta añadió -¡Qué cosas os enseñan en la escuela hijo mio!- La gente se calmó y la tensión fue reduciendose y los vecinos volvieron a su rutina de siempre, excepto una anciana que tenía los ojos como platos, murmuraba algo pero no conseguía oirla. Mi padre me miró con una mirada repulsiva y una sonrisa amenazadora y pronunció silaba por sílaba : Nos va-mos a ca-sa a-ho-ra. -Yo intenté resistirme, pero no tenía fuerza suficiente y consiguió arrastrarme. Cogí la muñeca de porcelana que estaba encima de mi maleta y se me volvió a nublar la vista, obviamente por las lágrimas. Mi padre me miró y vió la muñeca, la cogió dándome un buen tirón en la mano y la tiró al suelo haciéndola pedazos... ¿Os a pasado alguna vez que habeis vivido un momento de vuestra vida como si fuera a cámara lenta? ése era uno de esos momentos. Me resigné, puesto que ya me daba igual, sabía que si me quería matar lo haría de todas formas, ya no había nada que pudiera hacer y ví cómo llegábamos a la entrada de mi casa. Me tiró dentro y dió un portazo. Antes de que pudiera decir nada noté cómo se me clavaba algo en la espalda y un escozor se iva aciendo cada vez más fuerte, el calor estaba desapareciendo y empezaba a perder la vista, noté cómo caía al suelo sin fuerzas y cómo se iva apoderando de mi la oscuridad, Lo último que escuché fue la risa de mi padre, una risa seca y fuerte. No podía creerlo pero era verdad... Después del dolor todo fue paz, porfin todo estaba en calma.






--Es curioso cómo transcurre la vida... Somos como muñecas de porcelana, delicadas, frágiles, y distintas. Obedecemos sin más y somos cuidadosos con nosotros mismos, procurando no tener ningún defecto para gustar a alguien y que nos saquen de la aburrida rutina de siempre. Sin saber cómo va a ser nuestro rumbo o nuestro final... --


FIN

viernes, 25 de diciembre de 2009

Como una muñeca de porcelana...Parte 2...

...
Subí las escaleras de dos en dos, llegué a la habitación de mi madre, pero me paré en la puerta, estaba cerrada, aquello no me daba buena espina, no sabía que hacer, lo más lógico era llamar a la policía, pero aquello solo complicaría mas las cosas... ¿Y si solo eran paranoias mías? ¿Y si mi madre no estaba en casa?... De todas formas, decidí entrar. Llamé a la puerta y esperé un rato, estaba empezando a impacientarme. Abrí la puerta despacio y a pesar de que apenas tenia aliento dije: -¿Mamá? ¿Estas aquí? - La voz me salió mas quebrada de lo que esperaba.
Abrí del todo la puerta y me quedé congelado ante lo que estaban viendo mis ojos que se empezaban a emborronar por las lágrimas, era mi madre, tirada en el suelo. Un charco de sangre la rodeaba y lo peor era que la expresión de su cara era de alegría. Me lancé encima de ella gritando -¡Mamá! ¡Mamá! ¡vamos despiértate! por favor...- Sabía que no iba a despertar, pero yo no quería dejarla allí, fui a levantarme para buscar ayuda cuando me cogió por el brazo, acto seguido la miré, ella intentaba hablar y con una voz tenue y crispada conseguí escuchar:
-Edgar se fuerte, sé que lo eres, tienes que aguantar, ahora continuas sin mí, mi hora está aquí y lo sabes, pero necesito que me prometas que vas a coger todas tus cosas y te irás de aquí, lejos, tienes que huir, confío en que puedas hacerlo. Confío en ti. -No veía nada por las lágrimas que llenaban mi rostro y grité con todas mis fuerzas como si ayudara de algo. -¡NO! ¡Mamá no puedes hacerme esto! ¡Lucha! Lucha por vivir... ¡Se que puedes! Busca fuerzas.. Se que puedes..-Mi voz fue apagándose más y más hasta que noté como ella cayó presa del dolor y de la muerte. No pude evitar gritar de dolor.. Pero le hice caso, fui corriendo a mi habitación e hice la maleta. No podía creer aquello, ¿porqué a mi?, nunca había tenido paz ¿qué había echo mal? ¡¿QUE!?. Me pasaban mil cosas por la cabeza en ése momento. Acabé de llenar la maleta y salí despedido por la puerta, cuando estaba casi ya fuera del jardín se me pasó por la cabeza que no podía dejar que en presa de los años olvidara a mi madre, necesitaba un recuerdo. Volví a entrar y cogí el objeto más preciado de mi madre, una muñeca de porcelana, que guardaba intacta de cuando ella era pequeña. La eché en mi bolsillo y volví a salir.
No sabía a dónde ir, no sabía a quién acudir y lo peor es que... No sabía quién le había echo eso a mi madre.
Caminaba sin rumbo y sin la vista, puesto que mis ojos estaban llenos de lágrimas, no conseguía qitármelas de la cara. Estaba sumergido en mi mundo cuando, como si no tuviese ya suficiente me topé con John y su panda. -¿A dónde vas con tanta prisa imbécil?- Su voz sonaba más grave que nunca...
-Déjame pasar John tengo prisa- Conseguí decir mientras levantaba la vista, vi cómo Vanesa me miraba con cara de preocupación, algo raro en ella.
-Cuando me digas a dónde vas con todo eso y la prisa que llevas. ¿Sabes que ahora hay clase?- Lo dijo en tono de burla e ironía. Yo estaba soportando todo aquello para que me dejara sin más pero él siguió. -¿¡No me piensas contestar!?- en ese momento estiró su mano hacia mi bolsillo y cogió la muñeca de porcelana de mi madre..
DEVUELVEMELA!- Grité furioso, eso ya era pasarse de la raya...
-¡Oh valla! ¡pero si tiene voz!.. ¿Que pasa, ahora también juegas con muñecas? ¿Sucede algo si la rompo? ¿Llorarás?- Se echó a reír, pero su risa fue cortada por una voz femenina que provenía de detrás suyo.
-John déjale, tiene mala cara, no es un buen día para él. Vámonos- Era Vanesa, su tono era tranquilizador, y en ése momento me entró un escalofrío, ¿estaba ella defendiéndome a mí?. Pero John no le hizo mucho caso y continuó. -Puede que la rompa, puede que no... ¿Llevas dinero Edgar? quizá podamos llegar a un acuerdo...- En ese instante Vanesa agarró la muñeca de las manos fuertes de John y me la lanzó, la cogí en un acto reflejo. John puso cara de pocos amigos y miró a Vanesa desafiante. -¿¡Porqué has echo eso pequeña Zorra!?- John le levantó la mano y Vanesa le agarró.
-Ni se te ocurra tocarme ni volver a insultarme, el chico lo está pasando mal. NOS VAMOS.- Lo dijo en un tono que mezclaba furia y dolor.
Bajé la cabeza temiéndome lo peor, pero cuando vi que nadie contestaba la volví a alzar, observé que se habían ido y continué caminando...
¿tendrá todo esto algo que ver con la conversación que tuvo mi madre esa misma mañana? ¿era con mi padre con quien hablaba?. Esas palabras me taladraban la cabeza una y otra vez... <<¿Qué pasará con el niño?¡No puedes hacerle esto!>>- ¿hacerme el que? ¿Era mi padre el que la había matado? eran demasiadas preguntas y ninguna respuesta... En ese momento mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz a mis espaldas...
EDGAR!- La voz de mi padre...

.. continuará ..

jueves, 24 de diciembre de 2009

Como una muñeca de porcelana... parte 1...

Era un día como otro cualquiera, papa había salido pronto de casa y mama todavía estaba durmiendo... Salte de la cama en cuanto sonó el despertador, lo apague y me fui a la ducha, me arregle y camine asta la cocina, como de costumbre, olía bien. Mi madre se había despertado mientras me preparaba y había echo tortitas para desayunar.
-Buenos
días mama- conseguí decir mientras el rico olor entraba por los orificios de mi nariz.
-Hola
Edgar- Contesto él, aunque sin prestarme mucha atención, ya que estaba de mal humor, como siempre, llamando por teléfono. -Hay tortitas en la mesa- Me dijo sin mucho afán y luego volvió a gritarle al teléfono...
Me fui a la mesa del comedor, cerrando la puerta para no
oír mas a mi madre, me comí las tortitas en silencio y me dispuse a salir de casa cuando escuche por error una conversacion de mi madre : <<¿Que pasara con el niño? ¡No puedes hacerle esto!>> Seguramente estaba ablando con mi padre, siempre discutían y estaban gritando, no lo soportaba, de modo que me fui cerrando de un portazo para que ella supiese que me había ido.
Escogí el camino mas corto para ir a la escuela puesto que me había retrasado un poco.
Por el camino me
iba parando en los escaparates, como de costumbre... Me gustaba ver las ropas caras y de pieles que tenían los maniquis puestas, me imaginaba a mi con eso y me reía bastante.
Llegue justo a tiempo, ya estaban entrando, me coloque en la fila como si nada y entre
tranquilamente en clase. Me senté en mi mesa y saque los libros, cuando volví la vista hacia arriba, Ángela estaba allí. Ella es mi mejor amiga y me ayuda en todo lo que puede, es muy simpática, loca y alegre. Muy diferente a mi, pero habíamos estado juntos desde la infancia y siempre viene bien tener a alguien en quien confiar...
-¡Buenos
días Edgar!- Grito con esa sonrisa suya que parecía imborrable.
-Buenos
días Ange - Conteste yo devolviéndole mi torpe sonrisa.
-¿Como as dormido hoy? - Ella
parecía interesarse de modo que le conteste sin mas mientras contenía la sonrisa.
-Bastante bien gracias, mis padres apenas han discutido esta noche - Ella sabia todos mis secretos y problemas por eso se preocupaba tanto.
-Me alegra
oír eso, Edgar - Dijo mientras regresaba a su asiento.
Justo cuando ella se
sentó, el profesor entro por la puerta, dando gritos como siempre. Pasaron dos largas horas de clase y salimos al recreo. Lo odiaba, lo pasaba la mayor parte escondiéndome de los matones que me la tenían jurada, de pequeño se me cayó un tetrabrick de leche encima de uno de ellos y desde entonces me pegan todos los días, se que solo es una escusa para pegar a alguien, mejor a mi que a otro chaval cualquiera.
Volvimos a entrar en clase, pero esta vez las horas se me pasaron
rápidas, sonó el timbre de la mañana, yo no me quedaba a comer, de modo, que fui disparado hacia casa para evitar encontrarme con John, el chico que me quería pegar, todas estaban coladas por el, pero ya tenia novia, Vanesa, es muy guapa e igual de "mala" que el.
Cuando llegue a la puerta de mi casa la puerta estaba abierta, la cerradura forzada y todo muy desordenado, me entro un
escalofrío y fui corriendo hacia arriba, hacia la habitación de mis padres...
- - -continuara- - - ^^